martes, 20 de enero de 2026

Dos párrocos del siglo XIX

 

El pasado 21 de octubre de 2025, la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá del municipio del Cerrito, celebró sus doscientos años de creación, con la presencia del actual obispo de Palmira y una buena parte de su clero, con una memorable celebración eucarística se honró el legado de sus primeros habitantes y de sus párrocos entre ellos Manuel José Guzmán, a quien se inmortalizó con una pintura y una escultura, como homenaje de la feligresía al presbítero fundador. En este escrito, expondré como el primer párroco de la comunidad sirvió pastoralmente antes de 1825 en el curato de Candelaria, al igual que el presbítero Francisco Quijano y Lemos, primer párroco de Florida.

 




En los tiempos de la reconquista española, donde la mayoría de criollos que lideraron el proceso de la Independencia pasaron a la historia en el patíbulo, por parte de las autoridades realistas, en la región de Caloto del obispado de Popayán, dos sacerdotes iniciaban su ministerio en el curato de Candelaria, cuya iglesia parroquial se ubicaba en el pueblo del mismo nombre, de gentes mestizas, pardas, libertos y esclavos, me refiero en primer lugar a Francisco Quijano y Lemos, quien aparece referenciado según los archivos de esta época en noviembre de 1817, para entonces fue el ministro celebrante del bautizo de don Juan Josef Noguera y Baraona, hijo legítimo de Cristóbal Mosquera y doña María Ignacia Varona, celebrado en la viceparroquia de Santa Rosa.

 

Un año después, para el 20 de febrero de 1818 figuró el Presbítero Manuel José Guzmán como oficiante del bautizo de Brígida Bedoya y Palomino, hija legitima de Julián Bedoya y María Palomino, esto en la viceparroquia de Perodias; meses después, se encargó de celebrar en la viceparroquia de la Concepción del Bolo, el matrimonio entre Josef Joaquín Echeverry y Juana Molina el 7 de abril de este mismo año, lo cual nos muestra que fue un ministro cercano a la feligresía de la región, téngase en cuenta que nació en Palmira a finales del siglo XVIII y estas referencias demuestran también que tuvo relación directa con las primeras familias que más tarde promovieron la creación del curato; fue nombrado como párroco del Cerrito, tras la creación de esta comunidad por el obispo Salvador Jiménez de Enciso el 21 de octubre de 1825 y previamente en el proceso de la fundación de la población el 30 de agosto, en la que se le atribuye un papel destacado como su primer párroco.

 

Previo a la creación de la parroquia que dio origen a Florida, el presbítero Quijano y Lemos, figuró como celebrante de algunos sacramentos respectivamente entre ellos del matrimonio entre Ángela Lozano y Antonio Belalcázar en septiembre de 1825, al igual que en la boda de Andrés Chávez y María Rosa Zapata en febrero de 1826, esto confirma su presencia en la zona para entonces adscrita a Candelaria, pero que ya aparece referida con categoría de parroquia, en el primer censo de Palmira como parte integrante de este cantón, cuando le fueron adjudicadas a este nueva población, las tierras entre los ríos Bolo y Desbaratado, mientras que Palmira cedió al cantón de Buga, las tierras en las cuales se enmarcó la parroquia del Cerrito, según el decreto de la curia payanesa presidida por Monseñor Jiménez de Enciso, quien a propósito fue el último obispo de Popayán de origen español y el primero en aceptar el gobierno republicano a partir de 1822,  pese a que tras el triunfo patriota en el Puente de Boyacá en 1819, huyó a Pasto, pero decidió regresar a la sede del obispado por gestión diplomática que hicieron los generales Francisco de Paula Santander, Antonio José de Sucre y el Libertador Simón Bolívar, a quien después de considerar un enemigo del Rey, luego le elogió como padre de la república naciente, de esta forma, terminó sus años de ministerio como un ferviente patriota y tuvo incidencia en el surgimiento del Cerrito, Florida, Yotoco y otros pueblos más, puesto que para la época el término “parroquia” no representaba solamente una entidad eclesiástica, sino a su vez una división administrativa republicana, creada tanto por las autoridades eclesiásticas como por las civiles, de acuerdo con la ley de patronato, esto en las primeras décadas del siglo XIX.

 

Algunos datos genealógicos del ilustre ministro de origen palmirano M.J Guzmán, se encuentran contenidos en el Diccionario Genealógico del Cauca en el que se menciona que ejerció su ministerio en diferentes ciudades de la región, entre ellas Cartago y Palmira respectivamente, para pasar entonces al Cerrito, parroquia de nueva creación, en la cual se le refiere como fundador, puesto que cooperó a la traslación del curato a su sitio actual, donde permaneció hasta 1838, pocos años antes de su fallecimiento.

 

Mientras que sobre el cura Quijano y Lemos, primer cura propio de Perodias en 1826, se tiene que nació en Popayán en 1765 y murió en 1831, de acuerdo con Gustavo Arboleda, la familia Quijano es de abolengo muy antiguo, según los nobiliarios españoles y sus propios pergaminos. Algunos autores le refirieron, como uno de los impulsores de la fundación de Florida; sin embargo, con la documentación recopilada hasta la fecha, entre ellos los archivos eclesiásticos de Candelaria, se comprueba que ya se hallaba presente en la región antes de 1825, fue por ello que al momento de reunirse los vecinos de las viceparroquias para ser erigidos como nuevo curato, le eligieron de manera unánime como su primer párroco, como se puede leer en el expediente sobre su creación y que ejerció en esta nueva comunidad entre 1826 y 1830, donde administró los primeros sacramentos en la iglesia parroquial de Santa Rosa y otros sitos como el Bolo, Desbaratado y Pedregal.

 

De estos dos importantes ministros que dejaron huella en sus respectivas comunidades, podemos hacer el honor que les confiere la Sagrada Escritura: Hagamos el elogio de los hombres ilustres, de nuestros antepasados en la historia (Eclesiástico 44, 1) y también el homenaje del profeta Daniel: Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad (Dn 12,3).

 

Fuentes primarias

 

Archivo Arquidiocesano de Popayán. Legajo 72 y Decreto 835 de julio 1° de 1826

Archivo Parroquial de Candelaria. Libro II de Bautizos y II de Matrimonios.

 

Libros y Publicaciones

 

Diccionario Biográfico y Genealógico del antiguo departamento del Cauca. Gustavo Arboleda. 1962.

 

Autoría: Gustavo Torres Álvarez