martes, 28 de julio de 2026

200 años de evangelización de Florida -Síntesis

 

La llegada del evangelio a Florida y la región, tuvo como antesala el proceso de la Conquista con la fundación de las primeras ciudades y de los obispados en el nuevo mundo, a su vez la labor de las órdenes religiosas, como también la creación de las parroquias o curatos en el periodo colonial, así mismo las nuevas relaciones entre la Iglesia y el Estado, a raíz de la Independencia respecto del gobierno español, en cuyo contexto va a surgir la autonomía eclesiástica del actual municipio.

 


San Antonio patrono de Florida. Cortesía Parroquia de San Antonio de Padua


Con la fundación de la ciudad de Caloto en 1543, se asentaron los colonizadores españoles en la región perteneciente a la gobernación y a la diócesis de Popayán, creada tres años después el 1° de septiembre de 1546 por el Papa Pablo III, el cual nombró como su primer Obispo al canónigo Juan del Valle, quien sembró la semilla del evangelio en el nuevo mundo en una extensa jurisdicción, que requirió el apoyo pastoral de los religiosos: Jesuitas, Agustinos, Dominicos y Franciscanos respectivamente.

Para comienzos del siglo XIX en el preludio de la revolución latinoamericana, se registran otros matrimonios entre ellos el de Manuel José Varona y Feijoo y Doña Trinidad Echeverri, esto para 1801 en el sitio de San José del Frayle. Años más tarde, en plena reconquista española, fue bautizada en la capilla de la viceparroquia de Santa Rosa en 1818 Brígida Bedoya y Palomino, por parte del Presbítero Manuel José Guzmán, quien sería la esposa de Pantaleón Bedoya, hijo de Santos Bedoya y Clara Villarruel, de condición pardos y montañeses.


Creación de la parroquia de Perodias

Para 1826, como he expuesto, la parroquia de Candelaria, era la encargada de administrar en lo eclesiástico las viceparroquias del Bolo, Llanito, Desbaratado, Pedregal, Fraile y Perodias, mientras que un año antes, fueron segregadas de la antigua jurisdicción de Caloto, y asignadas al cantón de Palmira, en el cual se elevó la solicitud de los vecinos de estos sitios un 12 de junio de este mismo año en la capilla de Santa Rosa, en la que se pidió al entonces obispo de Popayán Salvador Jiménez, les permitiese ser un nuevo curato, respecto de Candelaria, al cual habían pertenecido desde el siglo XVIII, esto entre otros por la imposibilidad del entonces párroco de este pueblo de atender un territorio sumamente extenso, por la distancia de los habitantes respecto de la iglesia parroquial, como también de la pobreza que aquejaba a la mayoría de sus habitantes como se puede leer en el respectivo expediente, en el cual se sugieren los límites de la nueva jurisdicción enmarcados entre la cordillera de los Andes por el oriente y el callejón de Coloradas por el occidente, por el norte con el rio Bolo y por el sur con el rio Desbaratado, por último los vecinos eligieron como su primer párroco al presbítero Francisco Quijano y Lemos, por encontrar en el las virtudes necesarias para ser su primer ministro. Elevaron la solicitud los señores Manuel José Varona (dueño de la hacienda), Santos y Julián Bedoya, José Echeverri, al igual que el presbítero Manuel María Urrutia, rector de la iglesia catedral. Otros vecinos que lideraron el proceso de la creación del curato fueron respectivamente: Lucas Escobar, Simón Luna, Hipólito de Cárdenas, Gerónimo Delgado y Cipriano Lozano, entre otros vecinos que menciona el expediente de la curia payanesa.


La Parroquia se traslada al Pedregal

Para el año de 1831, aparece como párroco el presbítero José María Gilde Tejada, quien tuvo un breve periodo, luego de la salida del párroco fundador, su breve periodo coincidió con las transformaciones políticas y económicas que implicó la desintegración de la gran Colombia y la muerte del Libertador un año antes, para esta época también ejerció de manera interina el presbítero Miguel Varona Fernández, quien también se desempeñó como párroco de Caloto, ciudad de donde era oriundo junto a su hermano José Ignacio, quienes prestaron servicios importantes a la causa republicana, de acuerdo con autores como Mariano Sendoya. Un año después en marzo de 1832, llegó como párroco el presbítero Juan Ignacio López, quien lideró importantes obras en la comunidad de reciente fundación entre ellos el cambio de nombre del templo parroquial por el de San Antonio a partir del 7 de abril de este mismo año, en septiembre de 1833 cambió el nombre de la parroquia por Florida con autorización del Supremo Gobierno, entre otros, fue el encargado de levantar los cimientos de la primera iglesia parroquial en tierras del Pedregal, donadas por la familia Bedoya, con quienes por cierto, hubo algunos inconvenientes respecto del ancho de las calles de la nueva población, que se trazó a partir de la plaza principal, según documento notarial otorgado en Palmira el 22 octubre de 1835.


La Parroquia de San Antonio en su primer centenario

Al comenzar el siglo XX, la parroquia fue pastoreada por los presbíteros Alfredo y Leandro Pérez entre 1900 y 1901 respectivamente, mientras que entre 1901 y 1902, estuvieron a cargo los Presbíteros José Joaquín Aragón y Rogerio Santibáñez.

Las visitas pastorales, comentan que, para el año de 1901, el primer templo (o Iglesia) aún no estaba construido en su totalidad, además que la casa cural carecía de algunos muebles necesarios, inclusive que aún no se había concluido la fachada de la iglesia(frontis).

Entre 1902 y 1903 se desempeñó como párroco el presbítero Cipriano Valencia, quien nació en Caloto en 1873, recibiendo su ordenación sacerdotal el 4 de junio de 1898.  Para el año de 1903, se pidió al párroco Valencia, concluir la obra de la fachada de la iglesia. Colocó la primera piedra del templo de Marsella en Risaralda y murió en Caloto el 28 de septiembre de 1945 a la edad de 71 años.

Para 1903, asumió nuevamente como párroco el Presbítero Juan de la Cruz Saavedra, quien sirvió por espacio de siete años a la comunidad hasta 1910. Para 1906, se registraron las defunciones del caserío de Santa Ana, curato que fue trasladado al sitio del Espejuelo, donde se fundó Miranda.

En 1919, fue designado como párroco el presbítero Carlos A. Candía, quien sirvió a la feligresía floridana por espacio de 8 años, en medio de los cuales se llevó a cabo la celebración del primer centenario de vida parroquial en 1925. Al término de su ministerio en el municipio en 1927, fue sucedido por el presbítero Marceliano David, quien permaneció por espacio de un solo año hasta 1928, periodo en el cual se presentaron avances en el pequeño pueblo de entonces, cuyas autoridades adquirieron la primera planta de energía eléctrica y el primer acueducto municipal. Dos años antes en 1926, se verifica la llegada de seguidores del credo protestante a la localidad y se prohibía la lectura del Periódico Alma Joven, además se hace énfasis en el número creciente de hijos ilegítimos, registrados en los libros de sacramentos.


La Parroquia del Sesquicentenario

En 1976, llegó a la comunidad el presbítero Marino Lozano Escobar, cuyo periodo se extendió por dos años hasta 1978, a quien le correspondió la época posterior a la celebración del sesquicentenario parroquial, celebrado en 1975. Durante su periodo, se comenzó a escenificar algunas escenas de la Semana Mayor, entre ellas el Santo Viacrucis con el apoyo de los trabajadores del Ingenio Balsilla, el ejercicio penitencial incluía un largo recorrido que cubría varios sectores de la entonces parroquia única de Florida, que culminaba en el sector de Cienpalos; un día antes, curiosamente había ocurrido la emergencia a causa de la creciente del rio Frayle que en pleno Jueves Santo afectó al sector del barrio El Fajardo.

Para 1978, empezó a regir la parroquia el presbítero Néstor Trujillo Figueroa, cuyo periodo se extendió durante casi una década hasta 1984, época en la cual el municipio experimentó un considerable aumento poblacional y urbanístico, que requería una adecuada atención pastoral ante una creciente feligresía. Para 1979, llegaron las Hermanas de la Congregación del Buen Pastor, cuya iniciativa fue del obispo Jesús Antonio Castro, quien priorizó su presencia en la población, que por entonces presentaba un gran auge de las sectas protestantes.


La Parroquia del tercer milenio

En 2003, fue nombrado de forma interina el presbítero Gilberto Sierra, quien permaneció en la parroquia, hasta la llegada del Presbítero Semey Lucumi Holguín, oriundo de Pradera, cuyo periodo al frente de la comunidad fue muy fructífero, teniendo en cuenta que lideró el proceso de la Nueva Evangelización (SINE) con la formación de pequeñas comunidades, así mismo prestó gran interés a la celebración de la Semana Mayor, para ello conformó la junta permanente y organizó la procesión chiquita o de los niños, realizada el Martes Santo, recuperó en parte la estructura original de la antigua casa cural con la creación del restaurante Betania y le correspondió la celebración de los 180 años de vida parroquial en 2005, junto a la administración municipal. Al terminar su administración, fue trasladado por Monseñor Abraham Escudero a la parroquia Inmaculada Concepción de Pradera.

En 2014, el obispo Edgard de Jesús García, designó como nuevo párroco al presbítero Jhon Henry Jaramillo, quien que desde su llegada se preocupó por la cercanía por su grey y por la enseñanza de la sana doctrina desde el púlpito. Una de sus primeras iniciativas, fue la reconstrucción y apertura del primer templo, a la cual se sumaron las fuerzas vivas del municipio, recuperó entre otros el cementerio católico, la casa cural y el templo parroquial uniendo las torres a través del coro, instaló hermosos vitrales aprovechando la iluminación natural del templo, del cual también se preocupó por la correcta sonorización del mismo, construyó un moderno salón para la reunión de los grupos parroquiales. 

Para mediados del año 2021, se nombró como párroco al Presbítero John Freddy González, quien hasta entonces se había desempeñado como rector del colegio Seminario Menor. Durante su ministerio, ha procurado preparar el camino para la celebración del bicentenario parroquial por medio del proyecto de pastoral diocesano y parroquial en línea con la asamblea sinodal con el lema “caminar juntos”, en el cual ha sido vital la espiritualidad franciscana, sobre todo desde las enseñanzas de San Antonio. Dentro de sus realizaciones, se puede mencionar la recuperación del templo antiguo en 2023 y la proyección del salón parroquial, el cual conservará la fachada de la antigua casa cural, donde se adecuarán locales comerciales y un salón con la línea de  tiempo de    la comunidad, que celebrará su año jubilar en 2026, junto al jubileo convocado por el Papa Francisco con el lema “peregrinos de la esperanza”, del cual la parroquia fue nombrada por el nuevo obispo Rodrigo Gallego como templo jubilar en razón del bicentenario de su creación, el cual comenzó su preparación en la fiesta patronal del día 13 de junio de 2025 en solemne ceremonia.

Esta ha sido a grandes rasgos, la historia de la evangelización en Florida cuyas bases se forjaron en la Iglesia madre de Popayán y en la parroquia de Candelaria, más tarde en la iglesia diocesana de Palmira, un recorrido que va más allá de los limites parroquiales y que se extiende inclusive hasta los límites municipales, puesto que la evangelización es un proyecto “ad gentes” como lo expresaban los Padres conciliares en el Vaticano II. Esta es la experiencia religiosa y tradicional que nos testimoniaron nuestros ancestros, que recibieron en esta casa de Dios el alimento espiritual desde el inicio hasta el fin de sus días. Este es el misterio de la fe que celebramos desde entonces hace más de dos siglos; queda como tarea para la presente y futura generación: preservar el patrimonio material e inmaterial que se nos ha confiado, en este paso por la historia, que más allá del cronos, debe ser un kairos para todo creyente.

Autoría: Gustavo Torres Álvarez, junio de 2026


Fuentes primarias y Bibliografía

Archivo Central del Cauca. Fondo República.

Archivo Histórico Arquidiócesis de Popayán.

Archivo Histórico de Cali. Fondo Cabildo. 1600-1699.

Archivo Parroquial de Candelaria. 

Notaria Segunda de Palmira. 

Pbro. Bernardo Escobar. SEMBLANZAS.56 Presbíteros de Palmira. Fundación Febiana. 2022.

Pbro. Guillermo Duque Botero. Apuntes para la historia del clero caldense. Bedout Medellín. 1957. 

Sendoya Mariano . Genealogías de Caloto.

Visitas Pastorales de la Curia de Popayán a la parroquia de Florida. 1900-1935.


miércoles, 29 de abril de 2026

230 años del Pedregal

Si bien el reconocimiento del actual territorio municipal inició en el siglo XVII en el llano de Perodias y sus alrededores, El Pedregal aparece también referenciado en las primeras décadas del siglo XVIII, al igual que a finales del periodo colonial y luego de las confrontaciones de la Independencia, fue uno los sitios que conformó inicialmente la parroquia a comienzos del siglo XIX, de la cual fue su capital y donde años más tarde se trazó el pueblo alrededor de su plaza principal, para llegar a convertirse en uno de los corregimientos más extensos e importantes de Florida.


Hacienda casa de piedra. Biblioteca Departamental del Valle


Sus primeros propietarios

 

De acuerdo con Alonso Valencia con datos suministrados por el repositorio de Cespedecia , se relaciona para 1721 a Juan Sánchez como propietario, quien poseía un trapiche, ganado, yeguas y porqueras. Esta primera información sugiere que, para entonces las tierras de este sitio, ya habían sido adjudicadas a vecinos de Buga, Cali y Caloto respectivamente con los cuales comenzó el proceso de transformación del territorio y el desarrollo de las primeras actividades agrícolas en este extenso llano, surcado por el rio Frayle y limítrofe con otras haciendas de las cuales hay mayor información entre ellas Párraga de Miguel Vivas Cedano  y Perodias para entonces propiedad del linaje Sancha Varona, curiosamente a finales del siglo XVIII, el Pedregal aparece como una de las propiedades de don Manuel Sancha Varona, teniendo en cuenta su testamentaria, donde se relacionaba que en este sitio existía mano de obra esclava y diferentes cultivos:

 

Comprende este cuaderno las diligencias del remate de la hacienda Perodias y tierras del Pedregal, sitas en la jurisdicción de Caloto, con sus ganados, aperos, sementeras, trapiche, casas, esclavos y demás bienes muebles, a las cuales hicieron oposición Don Pedro de Echeverry y Don Manuel José Barona, yerno e hijo del difunto, respectivamente.

 

En lo espiritual, el territorio era atendido por el curato de Candelaria, ubicado en el pueblo del mismo nombre y en lo político estas haciendas y otras en mención eran jurisdicción de la ciudad de Caloto, que aparecen con una gran producción pecuaria, de acuerdo con el listado de las haciendas ubicadas en cercanías a los afluentes entre ellas el Desbaratado, Frayle y Las Cañas respectivamente. El Pedregal para 1790, poseía 391 cabezas de ganado, una cifra considerable para fines del periodo colonial.   


Su contribución a la Independencia

 

Se ha afirmado por tradición oral o bien por algunas investigaciones históricas que solo la hacienda Perodias contribuyó a la guerra de Independencia en la región, lo cual es confirmado por autores como Zamira Díaz y Mariano Sendoya, quienes mencionaron que este predio que dio origen a Florida, sufrió varias dificultades que afectaron su producción económica, entre ellos la fuga y el reclutamiento de esclavos , como también las contribuciones forzosas y los destrozos causados por José María Obando, entre otros caudillos, mientras que el Pedregal y otros sitios como el Bolo y el Desbaratado también hicieron contribuciones al gobierno de las Ciudades Confederadas, liderado por el general José María Cabal, como se menciona en los registros del Archivo Central del Cauca entre los años 1814 y 1820 respectivamente:

 

En este documento se sientan las partidas correspondientes al empréstito del año de 1814, se anotan cantidades por los partidos de Caloto, Quebrada, Frisoles, Santa Ana, Desbaratado, Pedregal, Bolo, Candelaria, Buchitolo, Quilichao, Alegría, Palmar, Gelima, La Balsa, Caldono y Toribio y suman todos 2776 pesos 5 reales.

 

En estos primeros años del gobierno republicano o de las Ciudades Confederadas se nombra a Pedregal y a otros territorios con la categoría de partidos, esto indicaría un núcleo poblacional importante para estos primeros años del siglo XIX.

 

El segundo documento, contiene las listas de aquellos ciudadanos que pagaron la capitulación y donativo del año de 1820, en Candelaria, Pedregal, Desbaratado, Piedra Pintada y Quilichao, según la clasificación previa que se hizo de sus posibles actividades económicas.

 

En esta referencia se nombra nuevamente al sitio de El Pedregal que para aquellos años era un indiviso de Caloto y parte de la parroquia de Candelaria. Permite comprobar también que los habitantes de este territorio aceptaban el nuevo gobierno republicano, pues este documento habla de una generosa contribución al gobierno del cantón y de la provincia del Cauca, que para aquellos años se estaba conformando nuevamente luego del episodio de la reconquista española.

 

Por último, se tiene en cuenta que los habitantes del sitio del Pedregal , para aquel entonces posiblemente era propiedad en su mayoría de la familia Bedoya, hicieron un generoso donativo de 93 pesos, mientras que el Desbaratado, también realizó un aporte significativo de 667 pesos con 4 reales, lo cual sugiere que los habitantes de esta viceparroquia de San Francisco, luego denominada “El Llanito”, gozaban de una onerosa situación económica, aun en los tiempos aciagos de la guerra magna.


Capital del curato de Perodias

 

En el proceso de creación de la parroquia en 1826, participaron varios vecinos del Pedregal, entre ellos los señores Julián y Santos Bedoya, este último padre de Pantaleón Bedoya, a quien algunos le han atribuido el título de fundador de Florida, sin prueba alguna al respecto; lo único cierto es que esta familia junto con otros vecinos como el señor Joaquín Echeverry y don Manuel José Varona, entre otros ciudadanos, se unieron para que se les asignase un cura en propiedad y a su vez tener independencia en cuanto a lo eclesiástico respecto del curato de Candelaria, como evidentemente lo confirma el expediente de creación y su correspondiente decreto emitido el 1° de julio de este mismo año, de esta manera surgió Florida con la categoría de parroquia, que para entonces iba más allá del concepto eclesiástico a una categoría administrativa, de la cual hizo parte el Pedregal, al igual que los territorios del Bolo, Fraile, Desbaratado y Llanito.

 

En la década de 1830, suceden diferentes cambios en la parroquia de “Perodias”, más tarde “Florida”, entre ellos el cambio de patronato de “Santa Rosa” por “San Antonio” como también el traslado de la sede parroquial al sitio del Pedregal, debido a la situación lamentable que experimentó la histórica hacienda que dio origen al pueblo después del periodo de la Independencia y donde comenzó la vida del curato con el párroco Francisco Quijano y Lemos, estas razones al igual que el ostentar la categoría de capital del curato, condujeron al párroco Juan Ignacio López a la construcción de un nuevo templo, en terrenos que fueron donados por la familia Bedoya, según escritura pública del año 1835, donde los otorgantes mencionaban que eran los dueños legítimos de los terrenos, donde se trazó la parroquia de “Florida”, en los cuales se había comenzado a edificar la iglesia y se había trazado la plaza, al igual que sus primeras calles, esto en cumplimiento de la orden del gobernador de la provincia del Cauca:

 

En la villa de Palmira a los 22 días de octubre de 1835, ante mí el escribano público del número y testigos que se mencionaran a continuación presentes los ciudadanos Julián Bedoya por sí y su hermano Santos Bedoya por medio de una carta que se agrega y su tenor es el siguiente, Manuel, Josefa, María Andrea, Pedro Antonio y Antonio Bedoya. Vecinos de este cantón de quienes doy fe conozco y dijeron: Que son dueños del terreno en que se han hecho los asientos de la parroquia de La Florida y que como tales las 2 plazas, dieron tierra para la iglesia que se ha edificado y 133 varas, en cuanto  a la plaza que el resto a las segundas ya expresadas cuando se demarcó la parroquia dieron 11 varas de tierra para el ancho de las calles que esto mismo han expuesto más y atrás en un papel a virtud del señor gobernador de esta provincia del Cauca.

 

Con lo cual debe quedar claro que fueron principalmente los señores Bedoya, quienes tuvieron incidencia en el origen urbano de Florida, aunque cabe resaltar que años atrás, hicieron parte de las familias con las cuales surgió la parroquia de Perodias, creada por ley de patronato como se ha dicho, esto obedece a un acto administrativo de la república y de la curia, mas no a una fundación oficial, como se había transmitido por tradición oral y permite aclarar que el curato precedió a la conformación del pueblo y más tarde distrito a orillas del rio Frayle, sobre el antiguo camino real que conducía a las ciudades de Palmira, Buga, Quilichao, Santa Ana y Popayán respectivamente.


 Bibliografía

ARCHIVO CENTRAL DEL CAUCA(ACC). Signatura 11286(Col. J III- 12cv). Fondo Colonia.

ACC Signatura 1205(Ind CII -15cp). Fondo Independencia.

DIAZ ZAMIRA. Guerra y Economía en las Haciendas. Popayán. 1780- 1830.Cali. 1980.Banco Popular. Pag.68

NOTARIA PRIMERA DE PALMIRA.

ZUÑIGA MAURICIO. Haciendas.

Florida y su tradición. El Frayle, Florida.2011, Pag.145




martes, 20 de enero de 2026

Dos párrocos del siglo XIX

 

El pasado 21 de octubre de 2025, la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá del municipio del Cerrito, celebró sus doscientos años de creación, con la presencia del actual obispo de Palmira y una buena parte de su clero, con una memorable celebración eucarística se honró el legado de sus primeros habitantes y de sus párrocos entre ellos Manuel José Guzmán, a quien se inmortalizó con una pintura y una escultura, como homenaje de la feligresía al presbítero fundador. En este escrito, expondré como el primer párroco de la comunidad sirvió pastoralmente antes de 1825 en el curato de Candelaria, al igual que el presbítero Francisco Quijano y Lemos, primer párroco de Florida.

 




En los tiempos de la reconquista española, donde la mayoría de criollos que lideraron el proceso de la Independencia pasaron a la historia en el patíbulo, por parte de las autoridades realistas, en la región de Caloto del obispado de Popayán, dos sacerdotes iniciaban su ministerio en el curato de Candelaria, cuya iglesia parroquial se ubicaba en el pueblo del mismo nombre, de gentes mestizas, pardas, libertos y esclavos, me refiero en primer lugar a Francisco Quijano y Lemos, quien aparece referenciado según los archivos de esta época en noviembre de 1817, para entonces fue el ministro celebrante del bautizo de don Juan Josef Noguera y Baraona, hijo legítimo de Cristóbal Mosquera y doña María Ignacia Varona, celebrado en la viceparroquia de Santa Rosa.

 

Un año después, para el 20 de febrero de 1818 figuró el Presbítero Manuel José Guzmán como oficiante del bautizo de Brígida Bedoya y Palomino, hija legitima de Julián Bedoya y María Palomino, esto en la viceparroquia de Perodias; meses después, se encargó de celebrar en la viceparroquia de la Concepción del Bolo, el matrimonio entre Josef Joaquín Echeverry y Juana Molina el 7 de abril de este mismo año, lo cual nos muestra que fue un ministro cercano a la feligresía de la región, téngase en cuenta que nació en Palmira a finales del siglo XVIII y estas referencias demuestran también que tuvo relación directa con las primeras familias que más tarde promovieron la creación del curato; fue nombrado como párroco del Cerrito, tras la creación de esta comunidad por el obispo Salvador Jiménez de Enciso el 21 de octubre de 1825 y previamente en el proceso de la fundación de la población el 30 de agosto, en la que se le atribuye un papel destacado como su primer párroco.

 

Previo a la creación de la parroquia que dio origen a Florida, el presbítero Quijano y Lemos, figuró como celebrante de algunos sacramentos respectivamente entre ellos del matrimonio entre Ángela Lozano y Antonio Belalcázar en septiembre de 1825, al igual que en la boda de Andrés Chávez y María Rosa Zapata en febrero de 1826, esto confirma su presencia en la zona para entonces adscrita a Candelaria, pero que ya aparece referida con categoría de parroquia, en el primer censo de Palmira como parte integrante de este cantón, cuando le fueron adjudicadas a este nueva población, las tierras entre los ríos Bolo y Desbaratado, mientras que Palmira cedió al cantón de Buga, las tierras en las cuales se enmarcó la parroquia del Cerrito, según el decreto de la curia payanesa presidida por Monseñor Jiménez de Enciso, quien a propósito fue el último obispo de Popayán de origen español y el primero en aceptar el gobierno republicano a partir de 1822,  pese a que tras el triunfo patriota en el Puente de Boyacá en 1819, huyó a Pasto, pero decidió regresar a la sede del obispado por gestión diplomática que hicieron los generales Francisco de Paula Santander, Antonio José de Sucre y el Libertador Simón Bolívar, a quien después de considerar un enemigo del Rey, luego le elogió como padre de la república naciente, de esta forma, terminó sus años de ministerio como un ferviente patriota y tuvo incidencia en el surgimiento del Cerrito, Florida, Yotoco y otros pueblos más, puesto que para la época el término “parroquia” no representaba solamente una entidad eclesiástica, sino a su vez una división administrativa republicana, creada tanto por las autoridades eclesiásticas como por las civiles, de acuerdo con la ley de patronato, esto en las primeras décadas del siglo XIX.

 

Algunos datos genealógicos del ilustre ministro de origen palmirano M.J Guzmán, se encuentran contenidos en el Diccionario Genealógico del Cauca en el que se menciona que ejerció su ministerio en diferentes ciudades de la región, entre ellas Cartago y Palmira respectivamente, para pasar entonces al Cerrito, parroquia de nueva creación, en la cual se le refiere como fundador, puesto que cooperó a la traslación del curato a su sitio actual, donde permaneció hasta 1838, pocos años antes de su fallecimiento.

 

Mientras que sobre el cura Quijano y Lemos, primer cura propio de Perodias en 1826, se tiene que nació en Popayán en 1765 y murió en 1831, de acuerdo con Gustavo Arboleda, la familia Quijano es de abolengo muy antiguo, según los nobiliarios españoles y sus propios pergaminos. Algunos autores le refirieron, como uno de los impulsores de la fundación de Florida; sin embargo, con la documentación recopilada hasta la fecha, entre ellos los archivos eclesiásticos de Candelaria, se comprueba que ya se hallaba presente en la región antes de 1825, fue por ello que al momento de reunirse los vecinos de las viceparroquias para ser erigidos como nuevo curato, le eligieron de manera unánime como su primer párroco, como se puede leer en el expediente sobre su creación y que ejerció en esta nueva comunidad entre 1826 y 1830, donde administró los primeros sacramentos en la iglesia parroquial de Santa Rosa y otros sitos como el Bolo, Desbaratado y Pedregal.

 

De estos dos importantes ministros que dejaron huella en sus respectivas comunidades, podemos hacer el honor que les confiere la Sagrada Escritura: Hagamos el elogio de los hombres ilustres, de nuestros antepasados en la historia (Eclesiástico 44, 1) y también el homenaje del profeta Daniel: Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad (Dn 12,3).

 

Fuentes primarias

 

Archivo Arquidiocesano de Popayán. Legajo 72 y Decreto 835 de julio 1° de 1826

Archivo Parroquial de Candelaria. Libro II de Bautizos y II de Matrimonios.

 

Libros y Publicaciones

 

Diccionario Biográfico y Genealógico del antiguo departamento del Cauca. Gustavo Arboleda. 1962.

 

Autoría: Gustavo Torres Álvarez