En otrora el antiguo virreinato de la Nueva Granada, agrupaba diferentes
provincias y ciudades muy distantes y separadas entre sí por accidentes
geográficos, climas y culturas, etc, al punto que algunas de ellas dependían de
la real audiencia de Quito y no de Santa Fe como la gobernación de Popayán,
pese a que en el siglo XIX habían transcurrido más de tres siglos de dominación
hispánica, aún no había una identidad homogénea en torno a unos símbolos,
tradiciones y celebraciones como sí ocurrió después del periodo de la
Independencia (1810 en adelante), cuando se buscó realizar un proyecto de
federación de las diferentes regiones entre ellas: Antioquia, Cartagena, Santa
Marta y Cundinamarca, entre otras, sin embargo este anhelo se esfumó por las
diferencias de pensamiento de sus líderes respecto al modelo de gobierno que se
debía seguir y el cual solo se afianzó después de 1819, cuando se integró a las
diferentes provincias a una sola república, regida por una sola constitución:
Colombia.
Los símbolos, fueron un aspecto de importancia entre ellos la bandera
tricolor, cuya autoría fue del prócer venezolano Francisco de Miranda en 1806,
el cual ha sido uno de nuestros principales emblemas desde comienzos de la
patria hasta nuestros días, junto con el escudo que ha sufrido diferentes
modificaciones, hasta llegar a sus actuales elementos desde 1834, en tiempos de
la republica de la Nueva Granada, el cual fue sancionado por el presidente de
entonces, general Francisco de Paula Santander.
Sobre las celebraciones, entre ellas la del 20 de julio, es necesario
destacar que solo fue hasta el 8 de mayo de 1873, cuando el Congreso decretó
como fiesta nacional esta fecha, que hasta entonces, era una conmemoración
netamente santafereña, a la cual hacían oposición principalmente caucanos y
cartageneros, estos últimos que tenían su propia efeméride en el mes de
noviembre.
Finalmente, sobre el himno nacional, se tiene en cuenta que fue estrenado
en 1887, con letra del presidente Rafael Núñez y música del italiano Oreste
Sindici; pero solo se oficializó en el año de 1920 y desde entonces se ha
convertido en uno de los símbolos de la colombianidad, el cual se debe entonar
en todo acto oficial y que con sus 11 estrofas representa la historia y los
personajes más destacados de la nación.
Para concluir, se
tiene en cuenta que somos un país multicultural y biodiverso, pero unido como
hemos visto por medio de tradiciones, celebraciones y símbolos, que nos han
permitido el ser colombianos hace más de doscientos años.

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