miércoles, 3 de diciembre de 2025

LA POLA, símbolo del sacrificio de las mujeres que dieron origen a la patria

 

Policarpa Salavarrieta. Fundación Erguete

En el pasado bicentenario de la Independencia (2010-2019) desde los medios audiovisuales y escritos, se exaltó el papel de la mujer en las revoluciones que condujeron a la construcción de la república, aunque para el contexto histórico del siglo XIX el papel de la mujer se hallaba relegado al ámbito del hogar, mientras que la participación en política estaba reservado solo para los hombres; sin embargo muchas de ellas como las juanas o gualumbas, rompieron paradigmas y apoyaron los primeros esfuerzos patriotas entre ellos los liderados por el general Antonio Nariño entre 1813 y 1814, periodo en el que se ubican los últimos años de Policarpa Salavarrieta, quien fue una de las heroínas que pasó a la historia por su contribución a la causa libertaria y junto a otras mujeres como Antonia Santos, sacrificó su vida siendo fiel a sus ideales en noviembre de 1817 en la Plaza Mayor de Santa Fe de Bogotá, fue por ello que su nombre ha sido inmortalizado en instituciones y en la numismática por ejemplo (recuérdese que antiguamente el billete de 10.000 llevaba su imagen y leyenda, al igual que la villa de Guaduas, su patria chica). Dedico estas líneas a la escuela que lleva su nombre en el municipio de Florida, que por cierto celebró en este 2025 su centenario de creación.

 

Policarpa o Apolonia Salavarrieta Ríos más conocida como “La Pola”, a quien conocimos sobre todo en el año 2010 por la producción televisiva del mismo nombre que si bien mostró apartes de la historia de esta heroína, muchos difieren sobre la ambientación del personaje y la realidad histórica o ficción que transmitió esta producción, que pese a ello rindió un justo homenaje a este importante personaje de la vida nacional, así como también a quienes forjaron la república en sus primeros años (1810-1815).

 

La Pola, como es conocida nace en la villa de San Miguel de Guaduas el 26 de enero de 1795. Sin embargo, hoy se discute sobre su lugar de natalicio. Hija de Joaquín Salavarrieta y Mariana Ríos, quienes poseían una regular fortuna conseguida gracias a la agricultura y el comercio. Policarpa fue la quinta de siete hermanos.

 

Su padre Joaquín Salavarrieta, participó en la fallida emancipación de los comuneros y conoció personalmente a Antonio Nariño, con el cual simpatizó en sus ideas independentistas. Es por ello que decide trasladarse con su familia a Santa Fe para apoyar las ideas revolucionarias y de emancipación. Pero en la peste de viruela, muere junto a su esposa Mariana y algunos de sus hijos. La Pola y su hermana mayor Catalina regresan a la villa de Guaduas. De regreso a Santa Fe, se encuentra con Antonio Nariño que, tras instalarse nuevamente en la capital de reino tras su exilio en Cartagena, se opone a la primera junta de gobierno criolla regentada por Jorge Tadeo Lozano y otros patriotas.

 

Al producirse el periodo de la “patria boba” es decir, el enfrentamiento entre federalistas y centralistas, La Pola apoya las ideas de un gobierno centralista de Nariño para hacer frente a una posible incursión de España para recuperar sus posesiones en América, lo que efectivamente sucedió en el año de 1815, cuando el régimen del terror comandado por Pablo Morillo que inició en Cartagena se extendió por todo el país, castigando ejemplarmente a quienes se habían levantado en contra de las autoridades e incluso habían creado juntas autónomas de gobierno que juraban fidelidad al monarca Fernando VII.

 

La Pola, es uno de los pocos casos de fusilamiento a mujeres, pues en su mayoría solo eran desterradas o castigadas severamente y el valor de esta heroína le llevó inclusive a despreciar las oportunidades de salvar su vida en pos de la libertad de la patria. Se cree que murió junto con Alejo Sabarain y otros sentenciados, con los ojos vendados y amarrada de espaldas, tal era la costumbre para los traidores a la Corona y en el patíbulo, pronunció las siguientes palabras:

 

"¡Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad! Pero no es tarde. Ved que, mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más. ¡No olvidéis este ejemplo!" En la cárcel su compatriota Joaquín Monsalve redactó el famoso anagrama que la identifica como epitafio: "Yace por salvar la patria".

 

El ejemplo y valor de la Pola, fue continuado por otras mujeres entre ellas la esclava María Antonia Ruiz, quien tomó parte en la batalla de San Juanito ocurrida en las afueras de Buga el 28 de septiembre de 1819, en la cual las milicias vallecaucanas derrotaron a las fuerzas realistas de la gobernación de Popayán. Otras heroínas vallecaucanas fueron respetivamente según Alberto Scarpetta: Dorotea Lenis, Carlota Rengifo, Francisca Denis, María del Carmen Olano y Bárbara Montes, entre otras más, a quienes la patria debería rendir un justo homenaje como protagonistas y forjadoras de nuestra historia.

Adaptación: Gustavo Torres Álvarez.

Centro de Estudios Históricos de Florida

Noviembre de 2017

Fuente: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/salavarrieta.htm

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