En el
pasado bicentenario de la Independencia (2010-2019) desde los medios
audiovisuales y escritos, se exaltó el papel de la mujer en las revoluciones
que condujeron a la construcción de la república, aunque para el contexto
histórico del siglo XIX el papel de la mujer se hallaba relegado al ámbito del
hogar, mientras que la participación en política estaba reservado solo para los
hombres; sin embargo muchas de ellas como las juanas o gualumbas, rompieron
paradigmas y apoyaron los primeros esfuerzos patriotas entre ellos los
liderados por el general Antonio Nariño entre 1813 y 1814, periodo en el que se
ubican los últimos años de Policarpa Salavarrieta, quien fue una de las
heroínas que pasó a la historia por su contribución a la causa libertaria y
junto a otras mujeres como Antonia Santos, sacrificó su vida siendo fiel a sus
ideales en noviembre de 1817 en la Plaza Mayor de Santa Fe de Bogotá, fue por
ello que su nombre ha sido inmortalizado en instituciones y en la numismática
por ejemplo (recuérdese que antiguamente el billete de 10.000 llevaba su imagen
y leyenda, al igual que la villa de Guaduas, su patria chica). Dedico estas
líneas a la escuela que lleva su nombre en el municipio de Florida, que por
cierto celebró en este 2025 su centenario de creación.
Policarpa
o Apolonia Salavarrieta Ríos más conocida como “La Pola”, a quien conocimos
sobre todo en el año 2010 por la producción televisiva del mismo nombre que si
bien mostró apartes de la historia de esta heroína, muchos difieren sobre la
ambientación del personaje y la realidad histórica o ficción que transmitió
esta producción, que pese a ello rindió un justo homenaje a este importante
personaje de la vida nacional, así como también a quienes forjaron la república
en sus primeros años (1810-1815).
La Pola,
como es conocida nace en la villa de San Miguel de Guaduas el 26 de enero de
1795. Sin embargo, hoy se discute sobre su lugar de natalicio. Hija de Joaquín
Salavarrieta y Mariana Ríos, quienes
poseían una regular fortuna conseguida gracias a la agricultura y el comercio.
Policarpa fue la quinta de siete hermanos.
Su padre
Joaquín Salavarrieta, participó en la fallida emancipación de los comuneros y
conoció personalmente a Antonio Nariño, con el cual simpatizó en sus ideas
independentistas. Es por ello que decide trasladarse con su familia a Santa Fe
para apoyar las ideas revolucionarias y de emancipación. Pero en la peste de
viruela, muere junto a su esposa Mariana y algunos de sus hijos. La Pola y su
hermana mayor Catalina regresan a la villa de Guaduas. De regreso a Santa Fe,
se encuentra con Antonio Nariño que, tras instalarse nuevamente en la capital
de reino tras su exilio en Cartagena, se opone a la primera junta de gobierno
criolla regentada por Jorge Tadeo Lozano y otros patriotas.
Al producirse
el periodo de la “patria boba” es decir, el enfrentamiento entre federalistas y
centralistas, La Pola apoya las ideas de un gobierno centralista de Nariño para
hacer frente a una posible incursión de España para recuperar sus posesiones en
América, lo que efectivamente sucedió en el año de 1815, cuando el régimen del
terror comandado por Pablo Morillo que inició en Cartagena se extendió por todo
el país, castigando ejemplarmente a quienes se habían levantado en contra de
las autoridades e incluso habían creado juntas autónomas de gobierno que
juraban fidelidad al monarca Fernando VII.
La Pola,
es uno de los pocos casos de fusilamiento a mujeres, pues en su mayoría solo
eran desterradas o castigadas severamente y el valor de esta heroína le llevó
inclusive a despreciar las oportunidades de salvar su vida en pos de la
libertad de la patria. Se cree que murió junto con Alejo Sabarain y otros
sentenciados, con los ojos vendados y amarrada de espaldas, tal era la
costumbre para los traidores a la Corona y en el patíbulo, pronunció las
siguientes palabras:
"¡Pueblo indolente! ¡Cuán
distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad! Pero
no es tarde. Ved que, mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil
muertes más. ¡No olvidéis este ejemplo!" En la
cárcel su compatriota Joaquín Monsalve redactó el famoso anagrama que la
identifica como epitafio: "Yace por
salvar la patria".
El
ejemplo y valor de la Pola, fue continuado por otras mujeres entre ellas la
esclava María Antonia Ruiz, quien tomó parte en la batalla de San Juanito
ocurrida en las afueras de Buga el 28 de septiembre de 1819, en la cual las
milicias vallecaucanas derrotaron a las fuerzas realistas de la gobernación de
Popayán. Otras heroínas vallecaucanas fueron respetivamente según Alberto
Scarpetta: Dorotea Lenis, Carlota Rengifo, Francisca Denis, María del Carmen
Olano y Bárbara Montes, entre otras más, a quienes la patria debería rendir un
justo homenaje como protagonistas y forjadoras de nuestra historia.
Adaptación:
Gustavo Torres Álvarez.
Centro
de Estudios Históricos de Florida
Noviembre
de 2017
Fuente: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/salavarrieta.htm

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