martes, 28 de julio de 2026

200 años de evangelización de Florida -Síntesis

 

La llegada del evangelio a Florida y la región, tuvo como antesala el proceso de la Conquista con la fundación de las primeras ciudades y de los obispados en el nuevo mundo, a su vez la labor de las órdenes religiosas, como también la creación de las parroquias o curatos en el periodo colonial, así mismo las nuevas relaciones entre la Iglesia y el Estado, a raíz de la Independencia respecto del gobierno español, en cuyo contexto va a surgir la autonomía eclesiástica del actual municipio.

 


San Antonio patrono de Florida. Cortesía Parroquia de San Antonio de Padua


Con la fundación de la ciudad de Caloto en 1543, se asentaron los colonizadores españoles en la región perteneciente a la gobernación y a la diócesis de Popayán, creada tres años después el 1° de septiembre de 1546 por el Papa Pablo III, el cual nombró como su primer Obispo al canónigo Juan del Valle, quien sembró la semilla del evangelio en el nuevo mundo en una extensa jurisdicción, que requirió el apoyo pastoral de los religiosos: Jesuitas, Agustinos, Dominicos y Franciscanos respectivamente.

Para comienzos del siglo XIX en el preludio de la revolución latinoamericana, se registran otros matrimonios entre ellos el de Manuel José Varona y Feijoo y Doña Trinidad Echeverri, esto para 1801 en el sitio de San José del Frayle. Años más tarde, en plena reconquista española, fue bautizada en la capilla de la viceparroquia de Santa Rosa en 1818 Brígida Bedoya y Palomino, por parte del Presbítero Manuel José Guzmán, quien sería la esposa de Pantaleón Bedoya, hijo de Santos Bedoya y Clara Villarruel, de condición pardos y montañeses.


Creación de la parroquia de Perodias

Para 1826, como he expuesto, la parroquia de Candelaria, era la encargada de administrar en lo eclesiástico las viceparroquias del Bolo, Llanito, Desbaratado, Pedregal, Fraile y Perodias, mientras que un año antes, fueron segregadas de la antigua jurisdicción de Caloto, y asignadas al cantón de Palmira, en el cual se elevó la solicitud de los vecinos de estos sitios un 12 de junio de este mismo año en la capilla de Santa Rosa, en la que se pidió al entonces obispo de Popayán Salvador Jiménez, les permitiese ser un nuevo curato, respecto de Candelaria, al cual habían pertenecido desde el siglo XVIII, esto entre otros por la imposibilidad del entonces párroco de este pueblo de atender un territorio sumamente extenso, por la distancia de los habitantes respecto de la iglesia parroquial, como también de la pobreza que aquejaba a la mayoría de sus habitantes como se puede leer en el respectivo expediente, en el cual se sugieren los límites de la nueva jurisdicción enmarcados entre la cordillera de los Andes por el oriente y el callejón de Coloradas por el occidente, por el norte con el rio Bolo y por el sur con el rio Desbaratado, por último los vecinos eligieron como su primer párroco al presbítero Francisco Quijano y Lemos, por encontrar en el las virtudes necesarias para ser su primer ministro. Elevaron la solicitud los señores Manuel José Varona (dueño de la hacienda), Santos y Julián Bedoya, José Echeverri, al igual que el presbítero Manuel María Urrutia, rector de la iglesia catedral. Otros vecinos que lideraron el proceso de la creación del curato fueron respectivamente: Lucas Escobar, Simón Luna, Hipólito de Cárdenas, Gerónimo Delgado y Cipriano Lozano, entre otros vecinos que menciona el expediente de la curia payanesa.


La Parroquia se traslada al Pedregal

Para el año de 1831, aparece como párroco el presbítero José María Gilde Tejada, quien tuvo un breve periodo, luego de la salida del párroco fundador, su breve periodo coincidió con las transformaciones políticas y económicas que implicó la desintegración de la gran Colombia y la muerte del Libertador un año antes, para esta época también ejerció de manera interina el presbítero Miguel Varona Fernández, quien también se desempeñó como párroco de Caloto, ciudad de donde era oriundo junto a su hermano José Ignacio, quienes prestaron servicios importantes a la causa republicana, de acuerdo con autores como Mariano Sendoya. Un año después en marzo de 1832, llegó como párroco el presbítero Juan Ignacio López, quien lideró importantes obras en la comunidad de reciente fundación entre ellos el cambio de nombre del templo parroquial por el de San Antonio a partir del 7 de abril de este mismo año, en septiembre de 1833 cambió el nombre de la parroquia por Florida con autorización del Supremo Gobierno, entre otros, fue el encargado de levantar los cimientos de la primera iglesia parroquial en tierras del Pedregal, donadas por la familia Bedoya, con quienes por cierto, hubo algunos inconvenientes respecto del ancho de las calles de la nueva población, que se trazó a partir de la plaza principal, según documento notarial otorgado en Palmira el 22 octubre de 1835.


La Parroquia de San Antonio en su primer centenario

Al comenzar el siglo XX, la parroquia fue pastoreada por los presbíteros Alfredo y Leandro Pérez entre 1900 y 1901 respectivamente, mientras que entre 1901 y 1902, estuvieron a cargo los Presbíteros José Joaquín Aragón y Rogerio Santibáñez.

Las visitas pastorales, comentan que, para el año de 1901, el primer templo (o Iglesia) aún no estaba construido en su totalidad, además que la casa cural carecía de algunos muebles necesarios, inclusive que aún no se había concluido la fachada de la iglesia(frontis).

Entre 1902 y 1903 se desempeñó como párroco el presbítero Cipriano Valencia, quien nació en Caloto en 1873, recibiendo su ordenación sacerdotal el 4 de junio de 1898.  Para el año de 1903, se pidió al párroco Valencia, concluir la obra de la fachada de la iglesia. Colocó la primera piedra del templo de Marsella en Risaralda y murió en Caloto el 28 de septiembre de 1945 a la edad de 71 años.

Para 1903, asumió nuevamente como párroco el Presbítero Juan de la Cruz Saavedra, quien sirvió por espacio de siete años a la comunidad hasta 1910. Para 1906, se registraron las defunciones del caserío de Santa Ana, curato que fue trasladado al sitio del Espejuelo, donde se fundó Miranda.

En 1919, fue designado como párroco el presbítero Carlos A. Candía, quien sirvió a la feligresía floridana por espacio de 8 años, en medio de los cuales se llevó a cabo la celebración del primer centenario de vida parroquial en 1925. Al término de su ministerio en el municipio en 1927, fue sucedido por el presbítero Marceliano David, quien permaneció por espacio de un solo año hasta 1928, periodo en el cual se presentaron avances en el pequeño pueblo de entonces, cuyas autoridades adquirieron la primera planta de energía eléctrica y el primer acueducto municipal. Dos años antes en 1926, se verifica la llegada de seguidores del credo protestante a la localidad y se prohibía la lectura del Periódico Alma Joven, además se hace énfasis en el número creciente de hijos ilegítimos, registrados en los libros de sacramentos.


La Parroquia del Sesquicentenario

En 1976, llegó a la comunidad el presbítero Marino Lozano Escobar, cuyo periodo se extendió por dos años hasta 1978, a quien le correspondió la época posterior a la celebración del sesquicentenario parroquial, celebrado en 1975. Durante su periodo, se comenzó a escenificar algunas escenas de la Semana Mayor, entre ellas el Santo Viacrucis con el apoyo de los trabajadores del Ingenio Balsilla, el ejercicio penitencial incluía un largo recorrido que cubría varios sectores de la entonces parroquia única de Florida, que culminaba en el sector de Cienpalos; un día antes, curiosamente había ocurrido la emergencia a causa de la creciente del rio Frayle que en pleno Jueves Santo afectó al sector del barrio El Fajardo.

Para 1978, empezó a regir la parroquia el presbítero Néstor Trujillo Figueroa, cuyo periodo se extendió durante casi una década hasta 1984, época en la cual el municipio experimentó un considerable aumento poblacional y urbanístico, que requería una adecuada atención pastoral ante una creciente feligresía. Para 1979, llegaron las Hermanas de la Congregación del Buen Pastor, cuya iniciativa fue del obispo Jesús Antonio Castro, quien priorizó su presencia en la población, que por entonces presentaba un gran auge de las sectas protestantes.


La Parroquia del tercer milenio

En 2003, fue nombrado de forma interina el presbítero Gilberto Sierra, quien permaneció en la parroquia, hasta la llegada del Presbítero Semey Lucumi Holguín, oriundo de Pradera, cuyo periodo al frente de la comunidad fue muy fructífero, teniendo en cuenta que lideró el proceso de la Nueva Evangelización (SINE) con la formación de pequeñas comunidades, así mismo prestó gran interés a la celebración de la Semana Mayor, para ello conformó la junta permanente y organizó la procesión chiquita o de los niños, realizada el Martes Santo, recuperó en parte la estructura original de la antigua casa cural con la creación del restaurante Betania y le correspondió la celebración de los 180 años de vida parroquial en 2005, junto a la administración municipal. Al terminar su administración, fue trasladado por Monseñor Abraham Escudero a la parroquia Inmaculada Concepción de Pradera.

En 2014, el obispo Edgard de Jesús García, designó como nuevo párroco al presbítero Jhon Henry Jaramillo, quien que desde su llegada se preocupó por la cercanía por su grey y por la enseñanza de la sana doctrina desde el púlpito. Una de sus primeras iniciativas, fue la reconstrucción y apertura del primer templo, a la cual se sumaron las fuerzas vivas del municipio, recuperó entre otros el cementerio católico, la casa cural y el templo parroquial uniendo las torres a través del coro, instaló hermosos vitrales aprovechando la iluminación natural del templo, del cual también se preocupó por la correcta sonorización del mismo, construyó un moderno salón para la reunión de los grupos parroquiales. 

Para mediados del año 2021, se nombró como párroco al Presbítero John Freddy González, quien hasta entonces se había desempeñado como rector del colegio Seminario Menor. Durante su ministerio, ha procurado preparar el camino para la celebración del bicentenario parroquial por medio del proyecto de pastoral diocesano y parroquial en línea con la asamblea sinodal con el lema “caminar juntos”, en el cual ha sido vital la espiritualidad franciscana, sobre todo desde las enseñanzas de San Antonio. Dentro de sus realizaciones, se puede mencionar la recuperación del templo antiguo en 2023 y la proyección del salón parroquial, el cual conservará la fachada de la antigua casa cural, donde se adecuarán locales comerciales y un salón con la línea de  tiempo de    la comunidad, que celebrará su año jubilar en 2026, junto al jubileo convocado por el Papa Francisco con el lema “peregrinos de la esperanza”, del cual la parroquia fue nombrada por el nuevo obispo Rodrigo Gallego como templo jubilar en razón del bicentenario de su creación, el cual comenzó su preparación en la fiesta patronal del día 13 de junio de 2025 en solemne ceremonia.

Esta ha sido a grandes rasgos, la historia de la evangelización en Florida cuyas bases se forjaron en la Iglesia madre de Popayán y en la parroquia de Candelaria, más tarde en la iglesia diocesana de Palmira, un recorrido que va más allá de los limites parroquiales y que se extiende inclusive hasta los límites municipales, puesto que la evangelización es un proyecto “ad gentes” como lo expresaban los Padres conciliares en el Vaticano II. Esta es la experiencia religiosa y tradicional que nos testimoniaron nuestros ancestros, que recibieron en esta casa de Dios el alimento espiritual desde el inicio hasta el fin de sus días. Este es el misterio de la fe que celebramos desde entonces hace más de dos siglos; queda como tarea para la presente y futura generación: preservar el patrimonio material e inmaterial que se nos ha confiado, en este paso por la historia, que más allá del cronos, debe ser un kairos para todo creyente.

Autoría: Gustavo Torres Álvarez, junio de 2026


Fuentes primarias y Bibliografía

Archivo Central del Cauca. Fondo República.

Archivo Histórico Arquidiócesis de Popayán.

Archivo Histórico de Cali. Fondo Cabildo. 1600-1699.

Archivo Parroquial de Candelaria. 

Notaria Segunda de Palmira. 

Pbro. Bernardo Escobar. SEMBLANZAS.56 Presbíteros de Palmira. Fundación Febiana. 2022.

Pbro. Guillermo Duque Botero. Apuntes para la historia del clero caldense. Bedout Medellín. 1957. 

Sendoya Mariano . Genealogías de Caloto.

Visitas Pastorales de la Curia de Popayán a la parroquia de Florida. 1900-1935.


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